Los rostros detrás del mito

De pequeño siempre me daban miedo los Diablos de Yare. No sé, ver algo tan famoso y tan relacionado con "diablos" me hacía pensar que era algo endemoniado (jaja). Después entendí que es una tradición importante y que representa todo lo contrario: es el triunfo del bien sobre el mal. Con el paso del tiempo, me empezó a interesar cada vez más.

Hace poco fue mi primera vez viviendo el Corpus Christi y quedé completamente flechado. Pero más allá del color del evento, lo que me atrapó fue su gente. La humanidad y la devoción que se respiran en Yare son algo indescriptible. Es ver a una marea de personas aguantando un sol inclemente y un calor brutal, pero movidos por una energía inexplicable.

En mis fotos quise ir mucho más allá de la espectacularidad de las máscaras, mi verdadera intención fue retratar lo que hay detrás de ellas: los deseos, anhelos y promesas de cada persona. Quise capturar el relevo generacional tan hermoso que se vive allí, viendo desde abuelos hasta niños muy pequeños, y a promeseros que bailan con el alma por agradecimiento o por seres queridos que ya no están.

Vivir esto en medio de una multitud impresionante, miles de almas desbordando las calles con una energía que se te mete en el pecho, fue una grata experiencia. Entre tanta gente, ese rojo vibrante y las miradas de fe te calan hasta lo más profundo del ser.